martes, 5 de mayo de 2015

Federico Chueca


Pío Estanislao Federico Chueca y Robres, más conocido como Federico Chueca, nació en Madrid, España, el 5 de mayo de 1846 y murió en su ciudad, el 20 de junio de 1908. Compositor.

El sitio www.mcnbiografias.com publicó este recordatorio

Chueca, Federico (1846-1908) Compositor español nacido en Madrid el 5 de mayo de 1846 y fallecido en la misma ciudad el 20 de junio de 1908. Es uno de los más destacados compositores de zarzuelas del siglo XIX.

Estudió en el Conservatorio de su ciudad natal, pero por presión familiar tuvo que abandonar durante un tiempo la música para estudiar medicina, carrera que comenzó en 1862. 

Durante su encarcelamiento tras los sucesos estudiantiles de 1865 (la famosa “Noche de San Daniel”) contra Ramón Narváez, escribió una serie de valses titulados Lamentos de un preso, que fueron orquestados e interpretados por Francisco Asenjo Barbieri. 

En 1867 volvió al conservatorio para proseguir estudios con los maestros Miró y Aguado. Posteriormente fue pianista en el madrileño Café de Zaragoza y director del Teatro Variedades de Madrid a partir de 1874. En 1885 pasó a dirigir el Teatro Apolo.


Si bien su formación musical era incompleta en algunos aspectos, Chueca poseía un gran talento para la melodía. Debido a estas carencias, tuvo que colaborar con otros compositores como Tomás Bretón y Joaquín Valverde. Este último se encargó de orquestar varias de sus zarzuelas, entre las que se cuentan El sobrino del difunto (1875), La canción de la Lola (1880) y Fiesta Nacional (1882). 

En 1880 triunfó con la zarzuela La Canción de la Lola y destacó especialmente con el sainete y el género chico, representando lo más logrado del casticismo musical. 

Grandes éxitos fueron La Gran Vía (1886), que estuvo durante cuatro años seguidos en el Teatro Apolo; Cádiz (1886), obra que se convirtió en el himno nacional durante la guerra hispano-norteamericana; Agua, azucarillos y aguardiente (1887) y La alegría de la huerta (1900). 

Otros títulos también importantes de su producción fueron El chaleco blanco, El Bateo, El mantón de Manila y De Madrid a París.


A continuación, de Federico Chueca,y Joaquín Valverde, con libreto de Felipe Pérez y González,
la zarzuela La Gran Vía, en la producción del Teatro Calderón de Madrid, en la temporada lírica de 1995.



Acto único, con 5 cuadros

Cuadro primero

La acción comienza en la alcoba de Doña Municipalidad, en la cual se congregan todas las calles y plazas de Madrid para ver el nacimiento de la denominada Gran Vía y, de paso, poder quejarse de como las trata Doña Municipalidad. Junto a ellas viene el Paseante en Cortes el cual se dedica a contemplar cómo va todo. Aparece en escena el Caballero de Gracia, que aspira a unirse a esa nueva calle levantando un gran revuelo. Más todo termina, puesto que el Comadrón anuncia que el parto tiene para rato, por lo que el Paseante propone al Caballero dar un pequeño paseo por Madrid para contemplar todos los cambios.

Cuadro segundo

En las afueras de Madrid, el Caballero y el Paseante comentan el estado de la política, cuando aparece la Menegilda que trata de seducirlos con su picardía pero es contestada por Doña Virtudes, su ama, entablándose una pequeña riña donde la última sale mal parada. Todo esto termina al aparecer el novio de la muchacha, un militar con mal genio. Entra el barrio de la Prosperidad pidiendo limosna, luego el barrio del Pacífico buscando pelea y por último el barrio de las Injurias blasfemando. Al poco aparecen los Ratas que se enorgullecen de su oficio, llegando a escapar de las trampas de la autoridad.

Cuadro tercero

En la Puerta del Sol, se encuentran con Doña Sinceridad, cargada de yernos que van al Congreso de los Diputados, y contemplan el paso por la escena a unas personas que van comentando donde irán de veraneo y con un guardia que se queja. Al poco tiempo oyen unos ayes lastimeros y descubren que es la fuente de allí, la cual se queja de que con las nuevas reformas la quitarán para dar paso a un tranvía. Un Paleto aparece y conversa con ellos, aprovechando para robar al Caballero, mientras van a buscar a los guardias, aparecen los marineritos que hacen evoluciones y cantan con alegría su gusto por la mar.

Cuadro cuarto

En la Travesía, se encuentran en el Elíseo madrileño, un distinguido salón de baile popular. A las afueras de dicho baile, discuten el Tío Jindama y la Lidia, dos populares revistas taurinas, sobre los toreros, a la vez que entran la Gomosa y el Sietemesino, alabando las virtudes del patinaje y los cuales vuelven al final escarmentados. El Caballero y el Paseante deciden detenerse en el baile en su camino hacia el teatro, y contemplan al Elíseo personificado, la cual les muestra las virtudes del baile. Tras terminar entra corriendo el Comadrón, anunciando el inminente nacimiento de la Gran Vía.

Cuadro quinto

Todos celebran el nacimiento de la Gran Vía, cantando y bailando, mientras se ofrece una visión futurista de ésta.